Sal: El chivo expiatorio


Esta semana, 400 restaurantes en la República de Panamá decidieron eliminar los saleros de las mesas como medida sanitaria del Ministerio de Salud para controlar la hipertensión arterial. Creemos en MD of Chiriquí que la medida es como máximo cosmética y una parte significativa de la población la considera paliativa. Así que en esta entrada exploraremos el tema, la relevancia actual y los antecedentes.

¿Síndrome metábólico?

Todo empieza en 1761, cuando Morgagni, patólogo italiano, describió las asociación entre la obesidad y varias otras enfermedades, pero es en 1921, cuando dos médicos suizos, Hitzenberger y Richter-Quittner, describen la relación entre hipertensión arterial, diabetes mellitus y enfermedad vascular.pigs_july_2008-1

Luego, la comunidad médica ha logrado vincular las siguientes enfermedades: Obesidad, diabetes mellitus, hipertensión arterial, enfermedad vascular, arteriosclerosis, gota / hiperuricemia, enfermedad cardíaca, enfermedad renal, hiperlipidemia e hígado graso. El nombre correcto a esa asociación de enfermedades fue acuñado por Geral Reaven en 1988, quien lo denominó “Síndrome metabólico X”.

A lo largo de la historia, han sido las personas pudientes, quienes han tenido el lujo de padecer y morir por enfermedades relacionadas con la obesidad. La escasés de alimentos y la probabilidad de morir de hambre han tenido una historia más larga que la prosperidad y la probabilidad de morir de obesidad. Otro elemento que ha cambiado radicalmente, es que antes era la gente de mayor edad la que llegaba a ser obesa, mientras que ahora son los adultos jóvenes y niños quienes más están desarrollando obesidad.

¿Qué sucede en Panamá?

De acuerdo con el sitio World Life Expectancy, en Panamá:

13,85% de las personas morirán de enfermedad coronaria (cardíaca).

10,35% de las personas morirán por enfermedad cerebrovascular (derrame).

5,90% de las personas morirán por diabetes mellitus.

3,48% de las pesonas morirán por enfermedad renal.

2,71% de las personas morirán por hiperensión arterial.

Esto da un gran total de 36,29%, es decir, una tercera parte de la población morirá por enfermedades relacionadas al síndrome metabólico, y por ende a la obesidad. Sin embargo, hay una lista de cánceres asociados a sobrepeso y obesidad, entre los que se encuentran: Esófago, vesícula biliar, hígado, mama, endometrio, ovario, colon, riñón y próstata.

Teniendo en cuenta ésta información y que según la OMS 61,7% de los panameños tienen sobrepeso y que 26,5% tienen obesidad, un 88,2% en total, tenemos que:

De un total de 2.27% de las pesonas que morirán por cáncer de próstata, 2,00% tendrán sobrepeso u obesidad.

De un total de 2,22% de las pesonas que morirán por cáncer de colon, 1,95% tendrán sobrepeso u obesidad.

De un total de 1,01% de las pesonas que morirán por cáncer de hígado, 0.89% tendrán sobrepeso u obesidad.

De un total de 0.54% de las pesonas que morirán por cáncer de ovario, 0,48% tendrán sobrepeso u obesidad.

De un total de 0,33% de las personas que morirán por cáncer de esófago, 0,29% tendrán sobrepeso u obesidad.

De un total de 0,25% de las personas que morirán por cáncer uterino, 0,22% tendrán sobrepeso u obesidad.

Todas estas muertes por cáncer en personas con sobrepeso y obesidad suman un 3,83% adicional, así que un total de 40,12% de muertes relacionadas u ocasionadas por síndrome metabólico. ¡Casi la mitad!

¿Los caminos que conducen a Roma?

Aunque los caminos que conducen al síndrome metabólico son muchos y complejos, hemos decidido explicar algunos de los mejor documentados. Todo comienza con la insulina. Las dietas bajas en fibras, elevadas en carbohidratos refinados, conducirán a que el páncreas secrete más insulina para que las células capten más glucosa, producto de la digestión de los carbohidratos.

Sólo la elevada concentración de insulina constituye un facto de riesgo para enferemdad coronaria (cardíaca), y es el mecanismo por el cual las células se hacen insensibles a la insulina, conduciendo a la diabetes mellitus tipo 2. El exceso de glucosa que se produce por la resistencia de las células a la insulina, conduce a una conversión de esta glucosa en lípidos que se acumulan alrededor de las vísceras, en el abdomen, en el hígado y en el interior de los vasos sanguíneos.

Para lograr esto, con dietas a base de plantas, la persona tendría que comer todo el día, sin parar. No obstante, con dietas refinadas, altas no en glucosa, sino en fructosa, esto se logra con mucha facilidad. La fructosa es un azúcar disponible en las frutas, de ahí su nombre, pero es la mitad de la molécula de azúcar de mesa, y es un eslabón en una larga cadena de fructosa, denominado “jarabe de maíz rico en fructosa”, que se ha empleado en todo el mundo para la elaboración de bebidas azucaradas y “comida chatarra”.

raw_cane_sugar_lightCuando comemos, existen dos hormonas que controlan la saciedad. La leptina se almacena en el tejido adiposo, y cuando comemos se libera de las células adiposas, enviando una señal al hipotálamo, una parte del cerebro, conduciendo a la sensación de saciedad. Por su parte, la ghrelina, se libera en el estomago, enviando la señal al cerebro, lo que conduce a la sensación de hambre, y cuando comemos se detiene su secreción.

La glucosa, induce a la disminución de ghrelina e incremento de leptina, de modo que cuando comemos alimentos ricos en almidones, no azúcares a pesar que ambos son carbohidratos, sentimos saciedad. Es más, la glucosa estimula el gasto energético en el organismo, incrementando el metabolismo. Por el contrario, la fructosa no tiene efecto directo alguno sobre la ghrelina, la leptina o el gasto energético, de modo que comemos, pero no sentimos saciedad, por lo que seguimos comiendo.

Todo este consumo de calorías derivadas de la fructosa se almacena en el tejido adiposo, conduciendo a sobrepeso y obesidad, y a las sensaciones permanentes de hambre y cansancio.

¿Es la sal es chivo expiatorio?

De acuerdo con el doctor John A. McDougall, la restricción dietética de sodio, una de las medidas no farmacológicas más ampliamente publicadas, no es una recomendación efectiva para el control de la hipertensión arterial. Él platea que muchos de los alimentos procesados, particularmente los cárnicos y quesos, tienen incorporado sodio, por lo que resulta inútil disminuir la ingesta de sal de mesa.

Por su parte, T. Colin Campbell, bioquímico, es un investigador que logró documentar la asociación entre ciertos tipos de cánceres y la ingesta de caseína, la proteína encontrada en la leche y derivados lácteos, como el queso, la mantequilla y el yogurt.

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Asi que el verdadero culpable podrían ser productos procesados derivados de animales y la fructosa. Cabe destacar que no hay regulación sobre el tema y que la OMS clasificó a los productos procesados a partir de carnes rojas, como de vaca y cerdo, como carcinogénicos.

¿Quién tiene culpa?

Bueno… llegamos a la parte que a nadie le gustará. La culpa la tenemos los consumidores, que optamos por productos procesados y comidas poco saludables. No existe una conspiración de empresas que nos impongan sus productos. En última instancia, cada uno tiene el poder de cambiar sus hábitos.

¿Y si no es la sal, cuál es la solución?

1. La solución implica trabajo duro, porque tendrá que incrementar su ingesta de fibra dietética. Al principio de esta entrada hicimos mención a los carbohidratos, que son sustancias que se encuentran en muchos de los alimentos que consumimos. No los puede evitar, porque los necesita para vivir. No obstante, no es lo mismo comer un producto elaborado con harina blanca refinada en su totalidad, que con harina integral o con frutas y vegetales. La fibra de los productos integrales, de las frutas y vegetales lo harán sentir satisfecho, y deben ser el grueso de nuestras dietas.mcdonald27s_royale_with_cheese

2. Del mismo modo que se puso un impuesto elevado y reglas estrictas de comercialización de cigarillos por su efecto negativo en la salud, se debe realizar la misma estrategia para las comidas consideradas chatarras.

3. Se debe regular la cantidad de jarabe rico en fructosa presente en las bebidas azucaradas e incrementar la pulpa de fruta en los productos que actualmente se venden como “bebidas de frutas”, en lugar de jugos de frutas.

glass_of_whisky4. Regular la venta de bebidas alcohólicas. 100 mililitros de cerveza tienen 100 Calorías, mientras que la misma cantidad de ron tiene 220 Calorías y la misma cantidad de soda tienen 40 Calorías. De nada servirá regular las bebidas azucaradas si no se regula cuánto alcohol puede ingerir cada panameño.

5. Educar a la población e incentivar la actividad física. No existen políticas que estimulen a la población a hacer ejercicio, y la situación empeora con el incremento en el nivel de violencia que experimenta todo el país. Esta será, quizás, la más abstracta y difícil de las posibles estrategias.